Gibraltar gana terreno mientras España abre la Verja y mira hacia otro lado
Apenas mes y medio después de que desaparecieran los controles fronterizos, Gibraltar anuncia 2.300 nuevas viviendas sobre una ampliación de 47.000 metros cuadrados ganados al mar. El artículo de ABC sostiene que parte de esos rellenos se realizan sobre aguas españolas y recuerda que ya existe una investigación judicial por posibles delitos contra la ordenación del territorio y el medio ambiente.
Mientras el Gobierno de Pedro Sánchez exhibe como un éxito político la nueva relación con Gibraltar, el Peñón continúa avanzando sobre el mar. No es una metáfora diplomática. Son 47.000 metros cuadrados de rellenos y un proyecto para levantar 2.300 viviendas protegidas, además de equipamientos y servicios destinados a una población gibraltareña que ronda los 35.000 habitantes.
La información publicada por ABC el 30 de agosto relata que todo esto ocurre poco más de un mes después de la retirada de la Verja, producida el pasado 15 de julio, dentro del acuerdo entre la Unión Europea y Reino Unido para eliminar los controles físicos fronterizos de personas y mercancías. Desde entonces se permite, según el periódico, el tránsito sin necesidad de mostrar pasaporte o DNI.
El resultado político inmediato es llamativo: España flexibiliza la frontera y Gibraltar anuncia una nueva expansión territorial sobre el mar.
47.000 metros cuadrados de mar convertidos en suelo
El proyecto se denomina Levante o Eastside. El ministro principal de Gibraltar, Fabian Picardo, ha anunciado allí la construcción de 2.300 viviendas protegidas.
No hablamos solamente de bloques de pisos. Según la información publicada, el desarrollo contempla también servicios, zonas para familias jóvenes, viviendas adaptadas a personas mayores y un colegio para los niños de las nuevas promociones.
Todo ello sobre aproximadamente 47.000 metros cuadrados ganados al mar.
Picardo lo explica sin demasiados rodeos:
«Gibraltar siempre ha crecido creando la tierra que su gente necesita».
La frase resume perfectamente el problema.
Gibraltar no dispone de terreno suficiente y lo fabrica avanzando sobre el mar.
La cuestión es que España considera españolas parte de esas aguas.
El Tratado de Utrecht no entregó el mar que rodea Gibraltar
ABC recuerda un elemento esencial de esta disputa histórica. El Tratado de Utrecht de 1713 cedió a Gran Bretaña la propiedad de la ciudad y castillo de Gibraltar, su puerto, defensas y fortalezas.
Pero, según la interpretación española recogida por el periódico, el tratado no cedió las aguas que rodean el Peñón, salvo las vinculadas al puerto histórico.
Es precisamente sobre determinadas zonas marítimas cuya soberanía España reivindica donde Gibraltar lleva décadas realizando rellenos y ampliaciones.
Y cada metro cuadrado rellenado tiene una consecuencia práctica: donde antes había mar aparece suelo edificable bajo control gibraltareño.
El mecanismo es extraordinariamente simple.
Primero piedras. Después tierra. Después edificios. Finalmente, un territorio consolidado físicamente.
Sánchez celebraba la caída del «último muro de Europa»
La situación resulta todavía más significativa teniendo en cuenta las palabras pronunciadas por Pedro Sánchez tras el acuerdo sobre Gibraltar.
El presidente del Gobierno celebró en julio que:
«Cae el último muro de Europa continental».
Y habló de un Gibraltar convertido en «puente y no barrera» y de un nuevo «horizonte».
Pero mientras Madrid habla de horizontes, Gibraltar los rellena.
El acuerdo beneficia especialmente a los aproximadamente 15.000 trabajadores que cruzan diariamente la frontera, cuya movilidad mejora sustancialmente. Esa ventaja económica y laboral es real.
El problema es qué obtiene España a cambio en la cuestión territorial.
Porque, de acuerdo con la información de ABC, los rellenos continúan.
España ya intentó detener las obras
La controversia tampoco comenzó ayer.
España declaró en 2008 determinadas aguas como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC) de la Red Natura 2000. En 2012 pasaron a considerarse Zona de Especial Conservación (ZEC).
Ese régimen medioambiental debería limitar cualquier obra susceptible de dañar el ecosistema. Gibraltar siguió realizando los rellenos.
El Gobierno de Mariano Rajoy intentó frenar el proyecto en 2013 mediante la prohibición de exportar determinados materiales de construcción hacia Gibraltar.
La medida ralentizó las obras. No consiguió detenerlas. Los promotores comenzaron a traer los materiales desde Argelia.
Un proyecto que lleva años creciendo
El actual desarrollo procede del denominado Eastside Project, presentado con viviendas, hotel, zona comercial y puerto deportivo.
Las autoridades españolas denunciaron que aquellos rellenos podían producir consecuencias sobre el ecosistema marino y sobre las playas de La Línea de la Concepción.
La Comisión Europea ya recibió reclamaciones sobre el proyecto. En 2009 rechazó las primeras quejas y posteriormente se apoyó en informes británicos que avalaban las actuaciones.
Después llegaron problemas financieros que paralizaron temporalmente el desarrollo.
Pero en 2020, cuando ya estaban consolidadas aproximadamente las diez primeras hectáreas, la multinacional TNG Global Foundation, con sede en Vietnam, adquirió los derechos del proyecto para continuar su ejecución.
La operación territorial, por tanto, no desapareció. Simplemente cambió de manos y continuó.
La Fiscalía llegó a los tribunales
El asunto ha superado además el terreno político.
La Fiscalía de Algeciras consideró necesario trasladar el caso a los tribunales para investigar los rellenos realizados por Gibraltar.
Según ABC, el Ministerio Público apreció indicios suficientes para promover una investigación por una posible comisión de un delito contra la ordenación del territorio y otro contra los recursos naturales y el medio ambiente.
Las actuaciones terminaron en el Juzgado de Instrucción número 2 de La Línea de la Concepción.
El origen inmediato estuvo en una denuncia presentada en octubre de 2024 por la organización conservacionista Verdmar Ecologistas en Acción.
Y existe un dato todavía más grave. Según recoge el artículo, la Fiscalía señaló la «imposibilidad» de realizar una evaluación de los daños por investigadores del Instituto Español de Oceanografía debido a la intervención de las fuerzas de seguridad de Gibraltar.
Es decir: existe una investigación española sobre actuaciones realizadas en unas aguas que España considera propias y, según las diligencias citadas por ABC, investigadores españoles ni siquiera habrían podido desarrollar normalmente la evaluación de los daños.
Frontera abierta, conflicto territorial abierto
Ésta es la contradicción política central.
El Gobierno socialista negocia con Reino Unido y Gibraltar una frontera prácticamente abierta, elimina controles y presenta el acuerdo como una nueva etapa de convivencia.
Mientras tanto, la cuestión de la soberanía marítima sigue sin resolverse. Y Gibraltar continúa creando suelo.
Madrid ofrece integración. Gibraltar consolida territorio. España facilita la circulación. Gibraltar levanta viviendas.
El Gobierno proclama que desaparecen fronteras. Y sobre unas aguas cuya soberanía España reivindica aparecen decenas de miles de metros cuadrados de nuevas construcciones.
Todo esto sucede además mientras España soporta nuevamente presión migratoria procedente de Marruecos sobre Ceuta, otra frontera cuya soberanía Rabat cuestiona periódicamente. Mezclar ambos conflictos jurídicamente sería incorrecto, pero políticamente muestran una misma debilidad: España afronta simultáneamente presiones territoriales en sus fronteras meridionales mientras su Gobierno intenta presentar como éxitos acuerdos que no resuelven las disputas de soberanía.
Y el dinero de Gibraltar, fuera de este artículo
Existe otro debate histórico alrededor de Gibraltar: fiscalidad, sociedades, movimientos de capitales, contrabando y controles contra el blanqueo.
Pero conviene separar los hechos. El artículo de ABC adjunto no aporta datos concretos sobre blanqueo de capitales ni dinero negro, por lo que atribuir este proyecto urbanístico a operaciones de blanqueo sería afirmar algo que esta información no demuestra.
Lo que el artículo sí documenta es suficientemente grave por sí mismo: 47.000 metros cuadrados de nuevos rellenos, 2.300 viviendas, una disputa sobre la soberanía de las aguas, antecedentes de actuaciones españolas para detener las obras, una investigación judicial y unas relaciones fronterizas recién liberalizadas por el Gobierno de Sánchez.
No hace falta añadir nada.
Mientras España celebra que la Verja desaparece, Gibraltar continúa haciendo exactamente lo contrario: fabricando nuevos límites físicos, metro cuadrado a metro cuadrado, sobre un mar que España considera español.