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Histórico Tratado sobre Gibraltar

marzo 4, 2026

Tras cuatro años de intensas negociaciones marcadas por la incertidumbre del Brexit, la Unión Europea y el Reino Unido han presentado finalmente el borrador del Tratado de Gibraltar. Este documento, una mole jurídica de 1.018 páginas, 336 artículos y 43 anexos, redefine por completo la relación entre el Peñón, España y el continente europeo. El acuerdo busca integrar a la colonia en una dinámica de prosperidad compartida, resolviendo uno de los escollos más complejos de la geopolítica europea reciente.

Se espera que el texto definitivo sea ratificado antes del próximo verano, una vez concluyan las revisiones legales y las traducciones pertinentes. Este paso supone el fin del aislamiento de la colonia, que había quedado fuera del Acuerdo de Comercio y Cooperación firmado originalmente entre Londres y Bruselas.

Un nuevo marco fiscal: La llegada del IVA al Peñón

Uno de los cambios más disruptivos para la economía gibraltareña es la introducción de la Transaction Tax (TT), un impuesto equivalente al IVA europeo que hasta ahora no existía en el territorio. Para evitar distorsiones en la competencia y el comercio, se ha establecido un calendario de convergencia fiscal:

  • Primer año: Se aplicará un tipo del 15%.
  • Segundo año: El impuesto subirá al 16%.
  • Tercer año: Se alcanzará el 17%, que es el mínimo aplicado en la UE.
  • Se establece un tipo superreducido que no podrá bajar del 5%, aunque se mantienen ciertas excepciones al 0%.

Además, el tratado pone el foco en el contrabando de tabaco. Se prevé un incremento progresivo de los impuestos para que la diferencia de precios con España no supere los 80 céntimos de euro o el 15% por cajetilla. El objetivo es alcanzar un gravamen de al menos 115 euros por cada mil cigarrillos.

La caída de «La Verja» y el control de Schengen

El cambio físico más simbólico será la desaparición de la Verja. Por primera vez en décadas, no habrá control de pasaportes entre ambos territorios, eliminando el último muro de la Europa continental. Sin embargo, para que esta movilidad sea posible, Gibraltar deberá aplicar las normas de Schengen en sus fronteras exteriores (puerto y aeropuerto).

En este punto, el papel de la Policía española es fundamental. Los agentes españoles tendrán la última palabra en el control de fronteras y capacidad de veto en la emisión o renovación de permisos de residencia. Aunque los militares británicos estarán exentos de estos controles, el Reino Unido tiene la obligación de informar sobre sus movimientos.

Soberanía y uso compartido del aeropuerto

A pesar del estrechamiento de los lazos económicos y sociales, el tratado es tajante en cuanto a la soberanía: el Reino Unido y España mantienen sus posturas enfrentadas. El artículo 2 deja claro que nada en este acuerdo afecta a las reclamaciones territoriales de ambas naciones. Londres reafirma su compromiso con el Peñón y Madrid mantiene intacta su posición histórica.

Respecto al aeropuerto, construido sobre el polémico istmo cuya soberanía España no reconoce, se ha pactado un uso compartido. Esto permitirá, por primera vez, vuelos directos entre el Peñón y el resto de la Unión Europea. La gestión de la infraestructura será supervisada por una empresa conjunta bajo un esquema de concurso público.

Impacto laboral y seguridad ciudadana

Para las 15.000 personas que cruzan diariamente la frontera para trabajar, el tratado garantiza la igualdad de condiciones en términos de salario, acceso al empleo e impuestos. Se establecerán mecanismos de coordinación entre las administraciones de Seguridad Social de ambos lados para proteger los derechos de estos trabajadores.

En materia de seguridad, aunque Gibraltar no tendrá acceso directo a las bases de datos de la UE, se refuerza la colaboración policial. Las policías de España y Gibraltar podrán realizar «persecuciones en caliente» a ambos lados de la frontera en casos relacionados con el narcotráfico y la corrupción.

Este acuerdo abre una nueva etapa para los más de 300.000 andaluces del Campo de Gibraltar, prometiendo estabilidad institucional y un motor de oportunidades económicas en una región estratégica para Europa.